Blogia
adrianasalome

VELLOCINO ENCENDIDO 3

POEMAS

2006

 

POR

 

ADRIANA SALOME 

Estuve en una ciudad fría.
No tenía amigos.
Algunos sátiros querían violarme.
Me perseguían desde la noche temprana.
Salía a buscar mis artilugios de ceremonias nocturnas
mientras los ladrones y los chulos
tendían sus trampas.
Encendían cigarrillos como quien enciende teas en el circo de un puerto.
Bajaban de las barcas del silencio
intentando atraparme con aires de rufianes románticos.
Sola de noche y día
trabajaba con mi mascara de teatro y regresaba
de ellos, a lo mío.
Una noche me atrapó el guapo de la calle.
Pancho no era muy alto, pero tenía fortaleza de beodo caliente
y un grosso delfín-manatí entre sus piernas.
Me arrastró al callejón del mercado bohemio.
Lo lleve adentro de mi vellocino sin oponerme.
Me violó sin miramientos…
El girasol impúdico, fue desojado también con maestría
sin aceite de oliva... con saliva.
Me amordazó y me azotó.
Me trató como a ramera,
me dio como a violín prestado con sus manos de arpista de la piedra.

Se puso violento y pesado...
Entonces grite buscando un policía
que me quitara al neandertal de encima, al macho cabrio encabritado.
Me dominó y en medio del silencio y el frió, disfruté...


¡¡Azótame bruto, grito todavía!!
¡¡Azótame bruto, grito de alegría!!

Cuando recuerdo su noche de violador oscuro
que apunta de cuchillo, fuerza y verga
me hizo suya y marcó mi derrieer
deshojando de mi jardín preciado
el girasol nocturno.
Mi vellocino se ilumina y se calienta,
como un animal sediento que entra en la noche,
buscando la fuente de la sangre fresca.

0 comentarios