VELLOCINO ENCENDIDO 2
POEMAS
2006
POR
ADRIANA SALOME
La primera vez que probé
el asta del beduino urbano,
sabía a sal y en su mirada de desierto crecía un oasis.
No tenía muchas palabras
pero sus ademanes eran perfectos.
Lo colocó en mi boca con naturalidad y fue como si toda mi vida
hubiese ejercitado mi lengua sobre la carne trémula,
sobre la corriente de la sangre y el dolor.
de rodillas y con mis manos sobre sus nalgas
Chupé desde su centro la sabia del camino.
Redondee los ásperos odres del néctar y luego adentro de la garganta
pude sentir un manantial de leche calida, adentro si
casi hasta ahogarme y luego,
sobre mi cara y sobre mi pecho una catarata.
El rudo beduino me bañaba
como el campeón que rompe su champaña
después de haber transitado por las rutas peligrosas.
Sobre mis senos
y hasta mi cintura el volcán caliente del beduino me ahogaba
Con esa virginal mamada, el beduino manaba
banana-milk del cocotero fresco.
Leche y noche de virgen sacrificada, estrellada y follada.
Alimentada crecí más.
Me hice más grande, alimentada con leche del beduino triste.
Cuando inclinada accionaba mi blow job
Sobre su potro almizclado…
Cantaba y jadeaba.
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